LA BUENA ACCIÓN

¿Serviste hoy?


"Toda la naturaleza es un anhelo de servicio.
Sirve la nube,
sirve el viento,
sirve el surco.
Donde haya un árbol que plantar, plántalo tu.
Donde haya un esfuerzo que todo esquivan, acéptalo tu.
Sé tu el que apartó la piedra del camino,
el odio entre los corazones,
las dificultades del problema.
Hay la alegría del ser sano y la del ser justo.
Pero hay, sobre todo, la hermosa, la inmensa alegría de servir.
Qué triste sería el mundo si todo en él estuviera hecho,
si no hubiera un rosal que plantar,
una empresa que emprender.
No sólo se hace mérito con los grandes trabajos; hay pequeños servicios: adornar una mesa, ordenar unos libros...
El servir no es faena de seres inferiores.
Dios, que da el fruto y la luz, sirve.
Y tiene fijos los ojos en nuestras manos y nos pregunta cada día:
¿serviste hoy?"

Gabriela Mistral


Historia de una Buena Acción


Era finales del otoño de 1909 en la ciudad de Londres. Un publicista norteamericano, el señor Boyce, tenía dificultad para encontrar una dirección en el centro de la ciudad, se había detenido debajo de una lámpara para tratar de orientarse mejor; cuando de repente apareció un muchacho de entre la niebla.

¿Puedo ayudarlo señor? preguntó el muchacho. "Ya lo creo que si!" dijo el señor Boyce. "Quisiera que me indicaras cómo llegar a esta dirección".

"Yo lo llevaré allí señor" dijo el muchacho, y se dirigió a la dirección indicada por el señor Boyce.

Cuando llegaron al lugar, el Señor Boyce buscó en sus bolsillos algunas monedas para dárselas de propina, pero antes de que tuviera oportunidad de ofrecércelas el muchacho le dijo: "no señor, muchas gracias, soy Scout y un Scout no acepta nada por ayudar a alguien".

"Un Scout!, y qué es eso?" preguntó Boyce, quien no había oído hablar de ellos. Entonces el muchacho le platicó al Norteamericano acerca de él y sus hermanos Scouts.

Boyce quedó muy interesado y le pidió al muchacho que lo llevara a las oficinas de los Boy Scouts Británicos.

Ahí desapareció el muchacho.

En la oficina, conoció a Baden Powell y quedó tan impresionado que decidió llevar el Escultismo a su país.

Una buena acción a un hombre, se transformó en una buena acción para millones de muchachos...

¿Ya hiciste tu Buena Acción diaria?